¿PORQUÉ YO SEÑOR?

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                                            ¿PORQUÉ YO SEÑOR?

           En la oficina postal de mi barrio esperaba mi turno cuando un señor comenzó una conversación conmigo. Se acerco y me dijo que era médico y empezó a quejarse de Dios. Me contó que casi no miraba, que estaba a punto de perder su vista, no contaba con un seguro médico y necesitaba ser tratado para no quedar ciego completamente. Le hable de Dios, que podía creer en Él, fue cuando elevo su mirada al cielo y me sorprendió con su respuesta. ¿Por qué Dios me quito mi esposa? Su rostro estaba desencajado y se había borrado la sonrisa de sus labios con la que inicio la conversación. En su relato me compartió que su esposa murió hace un par de años por asesinato y estaba desde entonces muy solo. Yo le respondí Dios es bueno.

  Como el señor del correo andamos muchos de nosotros interrogando a Dios, al Creador, al que nos formo desde el vientre de nuestra madre por las pruebas que pasamos. El dolor que nos dejo la muerte de un ser querido, el sabor amargo de un divorcio, el rompimiento de un noviazgo con anillo de compromiso y promesa de matrimonio, el abandono de un hijo y tantas dificultades que según nosotros nos da derechos para preguntar a Dios ¿por qué yo? No soy quien para aconsejar  que no debemos ponernos a interpelar al Padre Dios del porque nos paso tal situación. Claro no puedo negar que no me gusta sufrir, no me agrada pasar por el dolor, trato de pensar que estoy suficientemente preparada para la muerte de un ser querido o un diagnóstico médico. Hasta no transitar por ese momento no se cual será mi reacción, mientras tanto me fortalezco en la palabra de Dios, memorizo todos aquellos versículos que me ayuden a no formularle la misma pregunta a Dios. Me ministra la alabanza “Esto es confiar” cuando en su letra nos dice: “No es confiar bajar el rostro cuando todo sale mal, no es confiar rendirte al problema cuando hay que orar. Confiar en Cristo es creer lo que no ves, cuenta con Dios y el no va a fallar jamás”. Seguir cantando en el dolor. Parece fácil decírselo a otros que aun lloran la partida de un ser querido, cuando una mujer espero nueve meses el nacimiento de su hijo y este no se logro, para el que perdió el trabajo, para el que fue a prisión injustamente, el que vivió una traición, una infidelidad. Me ha tocado preguntarle a Dios ¿por qué Yo? al sentirme atribulada, acorralada. Hace poco transite por una prueba y entendí que debía decidir en ese momento estar en gozo y dando gracias a Dios, me sature de la alabanza y de la palabra de Dios. Esa actitud frente a la adversidad me ánimo y dispuse entregar las cargas a Dios como lo dice en Salmos 55:22 “Echa sorbe Jehová tu carga y él te sostendrá; no dejará para siempre caído al justo.” Me apropie de esta promesa bíblica que esta para todos. También me encontré esta otra en Salmos 68:19 “Bendito sea el Señor que cada día lleva nuestras cargas, el Dios que es nuestra salvación.”Mi decisión en ese momento fue levantarme, me seque las lágrimas y seguí adelante, sentí una enorme paz y un gozo que refresco todo mi ser. Me refugie en el Dios que todo lo puede y sigo adelante, no puedo seguir interrogando a Dios como lo recomienda Luis Palau en su libro ¿Dónde está Dios cuando sucede algo malo? Para el evangelista debemos cambiar de actitud y cita a Martín Montero “la fe no pregunta por qué, sino qué.” La mejor posición frente a una tragedia es decir: ¿Qué estás tratando de decirme? ¿Para que la prueba? Luis Palau está en desacuerdo con las terapias que nos dicen “tienes derecho a estar enojado con Dios cuando sucede algo malo.”Me encanta porque menciona la cita que Job en medio de su prueba declaró: “Aunque él me mate, seguiré esperando en el.”(Job 13:15) Esa es una afirmación de fe en creer plenamente en Dios. Enfrentar una prueba depende de nosotros, la disposición con la que nos paremos va determinar a partir de ese momento que no somos débiles, como le dijo Dios a Pablo:”Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en mi debilidad. Por tanto de buena gana me gloriare más bien en mis debilidades, para que repose sobre el poder de Cristo. Nos toca hermanas pararnos firme sobre la roca y enfrentar al gigante que nos quiere eliminar como hijas de Dios, recuerden con Él somos más que vencedoras. Adelante no cedamos ni un espacio al enemigo que nos quiere poner en contra de nuestro padre Dios. Las ánimo a seguir luchando y no desmayar, no es tiempo de tirar la toalla en la lona.

 Bendiciones al ciento por uno.

Nitza Reynaud-Calderón

EL PODER DE TUS PALABRAS

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                                        EL PODER DE TUS PALABRAS

              Las palabras tienen el poder de edificar o destruir a una persona. Hay vida y muerte en la palabra. Para aprender más en está universidad de la vida me fui a buscar al libro de oro, la Biblia.No quiero abrir más mi boca para ofender, insultar o agredir verbalmente, por eso teniendo como referencia la palabra de Dios me la he puesto como freno. Le pido a Dios todos los días que pase un carbón encendido para que me la limpie de tanta inmundicia. Para no tener una lengua descontrolada que pueda hacer daño me he aprendido dos versículo que me los repito en la mente cada vez que esta carne lucha por gobernarme.”Pon, oh Dios , guarda a mi boca, cierra la puerta de mis labios”(Salmos 141:3). El otro es:”La blanda respuesta quita la ira, más la palabra áspera hace subir el furor”(Proverbios 15:1,2)

        Si esta boquita que Dios nos  dio hablará solamente promesas biblicas nuestra historia sería diferente. Por eso en la Biblia se nos exhorta del poder que hay en ella. En Proverbios 1:11establece, Fuente de sabiduría es la boca del justo, pero la boca de los impíos encubre violencia. Al abrirla le damos licencia a las palabras para desear el bien o el mal a una persona. Le damos autoridad a  nuestra lengua para levantar el ánimo ó hundirlo más en el pozo de la depresión y etiquetamos su vida para siempre. Me recuerdo que cuando visite una amiga de la escuela escuche a su madre enojada decirle hasta de lo que se iba a morir. La mamá de mi amiga Dora, vociferaba y gritaba palabras como “no sirves para nada” y otros insultos y comenzo a tirar unos bananos verdes cocidos contra la puerta como queriendo estrellárselos a ella pero no la alcanzo. Luego he oído como padres marcan a sus hijos desde niños al ponerles un sello de “sos un burro”, “un inepto”,”para que nacistes solo venis a estorbar”, “mejor ni te hubiera parido” y de allí en adelante se han quedado grabadas en su mente, se sembro la semilla y echo raíz. Esas palabras en su momento de ira se dijeron e impactaron aquella inocente criatura. Por eso cita la Santa Escritura: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracias a los oyentes”(Efesios 4:23).Pero miren lo que continua adviritiendo sobre ese pequeño miembro de nuestro cuerpo,”La vida y la muerte están en poder de la lengua; y el que la ama comerá de su fruto”(Proverbios 18:21).Fuerte el llamado de atención, para ser prudentes la próxima. Otras palabras con la que “encasillamos” a nuestros hijos son, “sos un haragán, nunca vas a cambiar”, “sos igualito a tu papá bueno para nada”, “tenes una cabeza de chorlito”, “sos un fracasado” y continua la lista de fulminantes palabras que son peor que una bala en el gatillo de un arma de grueso calibre cuando se juega a la ruleta rusa.

      Que decir de las ofensas hirientes entre parejas. He sido testigo de esposos que se insultan, palabra uno, palabra el otro, a quien más grita a quien más se agrede. Por ejemplo como mujer me sentido mal al escuchar a un hombre mofarse de su cónyuge al llamarla “fea”, “pareces espantapájaros con ese vestido”, “tonta”, “gorda”, “sos lo peor que ha pasado en mi vida”, “no se porque me enamore de tí, me arrepiento de haberte conocido”. Asimismo la mujer le lanza improperios a su marido, “sos un mandilón”. “un cobarde”, “un borracho”, “un remedo de hombre”, “quitáte que apestas” solo para escribir las que se pueden mencionar, porque he omitido algunas donde ambos al darle rienda al enojo se han sacado sus trapitos al sol, otros han llegado a los golpes. Me río cuando recuerdo que una vecina le decía a su hijo si volves a repetir esa palabra te la lavo con potaza, un jabón en polvo para lavar los baños sanitarios.

         Al hacer una reflexión del poder que le podemos dar a una palabra que motive, que levante al caído, que sane un corazón herido, que perdone al que ofendió, que reconcilie, que unifique, que pueda armonizar y hacer las paces; es a mi criterio la bandera con la que caminemos siempre. Lo digo por mi misma cuando yo me he insultado en mi mente y me digo “que tonta sos”, no lo va lograr”, “estas muy vieja para aprender inglés”,”no sos una buena madre ni mucho menos una ayuda idónea” me arrepiento y le pido perdón a Dios. He aprendido a reprender esos dardos malignos para no hacerme daño y confiar que en Dios yo soy un diamante en bruto y que puedo en su Nombre lograr las cosas que me propongo. Dios nos respalda en su palabra de confesar con nuestros labios solo lo agradable y que nuestras palabras sean suaves hacia otros. Te ánimo a llenarnos de la palabra de Dios para estar abastecidas y responder sin enojo, ira, envidia, egoísmo y odio, al que siempre llega a tocar el botón que te saca de tus casillas y goza de verte en ese estado. Come del libro de la vida que son como bocados de miel a tu boca. Estos son algunos pasajes bíblicos de las que puedes saturarte, son como vitaminas que nutren todo tu ser, te los comparto para que juntas aprendamos, “El corazón del sabio hace prudente su boca, añade gracia a sus labios.Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos”(Proverbios16:23-24).La lista continua, te atreves a navegar conmigo en las Santa Escritura y sumerginos en ella para salir renovadas continuemos entonces, “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro del corazón saca las cosas. Más yo os digo, que toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:35-37). “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová roca mía, y redentor mío. (Salmos 19:4). Hay que cambiar nuestro vocabulario para destilar miel y no hiel (amargura, resentimiento, veneno) así no expresamos palabras hirientes. Somos dueñas de contrarrestar lo amargo por lo dulce entonces no paremos, “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal para que sepáis como debéis responder a cada uno”(Colosenses4:6). La palabra de Dios se compara a la miel, “Panal de miel, son los dichos suaves, suavidad al alma y medicina para los huesos”(Proverbios 16:24). Te propongo a dejar que nuestro Padre Eterno lave nuestros labios con su preciosa sangre, esa sangre del pacto derramada por un hombre justo, sin mácula y sin mancha. Te propongo que cada día su sangre sea un enjuague a nuestra boca y hablemos palabra de vida a nuestro prójimo que puede ser tu esposo, tus hijos, tus hermanos, tus padres, tus compañeras de trabajo o de studio. Te propongo a que te levantes cada días ores y repitas “Padre sana mi corazón y limpia mi boca, para hablar palabras suaves y  sazonadas con sal” Corta pero eficaz.

Amiga con Dios somos más que vencedoras.

Nitza Reynaud-Calderón

EL AMOR POR UN ESPOSO

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                         EL AMOR POR UN ESPOSO

    No entiendo muchas situaciones en torno a mi vida pero trato de aceptar las cosas que no puedo cambiar. No tengo mucha experiencia como mujer casada más que los años que llevo junto a mi esposo. Llevo mis años de pertenecer al ejército de Jesucristo que es el que me ha sostenido para creer que todo matrimonio debe ser reclamado para Cristo. No puedo levantar un dedo para señalar o juzgar a mujeres u hombres que endurecen su corazón y no quieren saber nada de Dios. La lucha es dura cuando se vive en una relación así. Es aquí donde creo que el rol de la mujer y el hombre es pelear la batalla de la fe para conquistar primero esa alma y después ganar el resto de la familia. Pero entonces surge esta interrogante en mi mente ¿Y si el marido es inconverso podrá la mujer someterse a él en alguna manera? Después citas bíblicas que se refieren al rol de la mujer si puede someterse, siempre y cuando no atente contra su propia identidad, su dignidad y contra las leyes de Dios. Para el caso en Proverbios 18:22 encontramos este pasaje: El que encuentra esposa halla el bien y encuentra la benevolencia de Dios. Me fui a otro versículo en el mismo libro de Proverbios 12:4: La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la mala como carcoma en sus huesos. También en Corintios 7:13-14 nos habla a las mujeres: “Si una mujer tiene marido que no sea creyente y él consiente en  vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras ahora son santos.

A veces nos centramos en luchas estériles en nuestro hogar, peleando con nuestros cónyuges y eso hace que tengamos un infierno. Me voy a poner como ejemplo, quiero que mi esposo se afirme en los caminos de Dios pero tengo que caminar la milla que el Señor me demanda que haga. Debo sin lugar a dudas a ser el primer testimonio para él en todas las áreas porque no puedo ser piedra de tropiezo. Nunca he obligado a mi esposo a que me acompañe a las reuniones ni que ore conmigo o que lea la Biblia. Mi misma ignorancia me hacia enojar con él, no le he tenido paciencia, me amargaba porque no podía hacer en mis propias fuerzas que se congregara conmigo, sufría una lucha interna por imponer mi voluntad para que él no faltara un domingo. Me desanimaba queriendo con mi manera de ser de atraerlo a los pies de Jesús cuando no era yo quien podía seducirlo y llevarlo rendido a sus pies. Por eso me la misma esta promesa me exhortó cuando establece:”Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para los que no creen en la palabra, sean ganados por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa (1Pedro 3:1-2). Mi equivocación fue tan grande que Dios me quito el velo para que lo viera de diferente manera y no me enfrentará a el, si no que lo dejará en sus manos, a su tiempo de é volverá. Yo me acomode a que si no iba pues tampoco hacía lo mismo. Una porque en el carro se me hacia más fácil porque nos llevaba a los niños (que son tres) y otra porque no trabajo y no dispongo de un salario para estar pagando un taxi todos los domingos. También la excusa perfecta que encontré es que como otra hermana con la que me congrego no iba, pues yo la secundaba y así pasaron varios meses. Mi temor creció porque no quería dejar de participar en las reuniones. Un día escuche un sermón dos pastores que coincidieron en el mismo mensaje y el fue acerca  No dejándonos de congregarnos como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos, y tanto más, cuando veis que aquel día se acerca. Eso es para mí,  Dios me estaba hablando. Sentí tristeza conmigo misma porque me estaba enfriando y no quería perder el fuego que mi Padre Celestial había encendido.

Me di cuenta que estaba pasando el tiempo y me estaba consumiendo la indiferencia y las excusas se amontonaban. Como siempre el ser humano pone todos los pretextos yo encontré el justo para decir que mi relación con Dios estaba bien porque oro por las madrugadas, leo la Biblia y participo en un grupo de oración todos los jueves donde una hermana en Cristo. Pero nosotros no podemos negociar con Dios, Él no aprueba las decisiones personales porque imponemos nuestra voluntad. Queremos todo de Dios y nada de nosotros, somos como el rastrillo todo para adentro y nada para afuera, que egoístas.

Mi Dios siempre llega a tiempo y el sermón fue la inyección que necesitaba para motivarme y regresar a congregarme. Decidí volver a la senda antigua y decidí así mi esposo me acompañaba o no yo iba ver la forma de cómo asistir a la iglesia. Me sentí bien y aliviada, era lo que me iba impulsar para continuar en el camino que Él ha abierto en esta nación. Mi petición es que mi esposo Wilfredo busque por si solo y alimente su relación con su Creador. Mi deber es orar, rodearlo con oraciones para que el enemigo no tenga que acercarse a él, ni a mis hijos. Todos los días oro, y Dios me muestra que ese el amor que una mujer debe sentir por su esposo, no solo cuidar de él en la casa, sino orar sin cesar para que el Espíritu Santo siembre en su corazón el temor a Dios. Será Dios quien lo redarguya de pecado, justicia y juicio, que lo alerte del peligro y le imparta cada día dominio propio para que lo libre de caer en tentaciones o resista la misma como hizo José al darle la espalda a la mujer de Potifar que llego a tentarlo, pero supo ser obediente y darle la cara a Dios. Me ministra mucho la actitud de José porque prefirió huir a caer en las garras del pecado que la mujer con sus labios lisonjeros quería que cediera a los instintos sexuales que podrían haber durado solamente unos segundos, pero el castigo pudo ser mayor. Que satisfacción tan grande sintió José cuando corrió de los brazos de la mujer extraña para obedecer a Dios, ojalá muchos lo imitarán. He escuchado testimonios de hombres que han huido de la tentación sexual y esas mujeres a quienes ellos han rechazado los han insultado, más no saben que han agradado a Dios antes que los deseos de la carne (prefieren el anonimato por eso no los menciono). Muchas mujeres nos sentiríamos halagadas de escuchar de la boca de nuestras parejas que han hecho lo mismo. Pero se requiere mucho amor para comprender a nuestros cónyuges que como seres humanos están llenos de virtudes y defectos. Ellos como nosotras por muy cristianas o espirituales que seamos debemos de crucificar cada día esta carne al someterla a la cruz del calvario para morir al viejo hombre y nos hará mejores personas. Como yo se que muchas nos quejamos de que no vemos cambios, Dios no ha dado la palabra profética que restaurará la vida del sacerdote de la casa, pero en el enojo y las discusiones nos cegamos y comenzamos a darle más valor a la incredulidad, a la duda que a todo lo que Dios ha dicho. Lo digo por mi misma al empezar en mi mente a sacarle los trapos al sol de mi esposo a Dios y desnudarlo. Pero como Dios no se queda callado también me da mi respuesta y me dice que yo tengo lo mío, y que hay áreas de mi vida que urgen ser cambiadas. Dios ha puesto el amor suyo en mi corazón para no andar juzgando a mi esposo, para no estar señalando todo el tiempo y exigir cambios de los cuales muchas veces yo no colaboro para que se concreticen en su vida.

Leí una vez, no recuerdo donde ni cuando, pero me llamo la atención de una línea de palabras que aconsejaba a la mujer de pedirle a Dios que nos enseñara a ver a nuestros cónyuges como Él los ve. A mirar a nuestros esposos con los ojos que Jesucristo su hijo lo mira, pero no con los ojos carnales que solo en lo malo se enfocan. El enemigo disfruta vernos sufrir al enviarnos sus dardos venenosos, cuestione lo que decía aquel artículo, al decirme a mi misma, como Dios nos va mostrar algo que nos pueda ayudar a ver con ojos diferentes a una persona que no pone de su parte para cambiar y dejar a un lado personas y cosas en su vida que sabe que no lo edifican. Mi Padre Celestial tan poderoso, tan sabio y conocedor de todo leyó mis pensamientos y me mostró que si podemos ver con ojos de amor los cambios que él opera en las personas. No miramos el corazón ni leemos sus pensamientos, pero si nos pone de testigos para que observemos los cambios en su carácter, sus hábitos, el cierre de puertas donde Dios sabe que no ha abierto, el arrancarlo de círculo de amistades que son piedra sino que yo los llamo peñascos de tropiezo. En pequeños y grandes detalles pone su sello en aquella persona por la cual oramos sin que el mismo se de cuenta que hay alguien que intercede para que el enemigo no tenga arte ni parte en su vida.

   Mi posición ahora es estar descansando  en esta promesa bíblica “Estad quietos, y conoced que yo soy Jehová. (Salmos 46:10). Amigas las invito a formar parte de este club de mujeres pacientes, guerreras incansables que no se vencen ante nada, ayudas idóneas, mujeres virtuosas y mujeres de Fe. No nos rindamos que si Dios con nosotros quien contra nosotros. Mi deseo es animarte a dar la pelea y a no entregarle en bandeja de plata al enemigo tu esposo, tus hijos, tu matrimonio. Sigue como agricultora sembrando la semilla de la fe, la esperanza, la salvación y restauración en tu casa. Vamos con Cristo hasta el final de la meta de esta carrera que hemos comenzado. Espero escuchar de ti y compartir nuestras historias que nos ayudarán a crecer y a ser invencibles en Cristo Jesús.

Dios te bendiga con el rocío de su amor.

Nitza Reynaud-Calderón

EL ESPOSO PRÓDIGO

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                                                    EL ESPOSO PRÓDIGO

           La Biblia hace referencia de la parábola del Hijo Pródigo en Lucas 15:11-24 “También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntádolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a unos de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le dire; Padre, he pecado contra el cielo y contra tí.. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia,  y corrió, y se echo sobre su cuello, y le besó. Pero el padre dijo a sus siervos: sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo a en su mano, y calzado en sus pies.Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

        El hijo de Dios vino a encontrar y a salvar a los perdidos (Mateo 18:11). Bueno hoy no les voy hablar del hijo pródigo, sino voy a hacer referencia al “esposo pródigo”. Existe hoy en día muchos hogares y esposas esperando aún el regreso del esposo pródigo. Se han marchado de sus hogares dejando hijos y una esposa que aún llora su partida como preguntándose si regresará a casa. Los hijos están huérfanos de cariño, la rebeldía los esta gobernando, se han salido del control de la disciplina de la madre pues la figura paterna ha desaparecido. Sus corazones están vacíos. Han crecido físicamente, pero se han quedado como estatuas de hielo internamente porqué nunca se dio ese regreso. No saben como se les perdió la mirada por la ventana o en la puerta esperando en que momento se abre para ver entrar a su padre. Otros están casados pero viviendo una vida de solteros. Es como si no tuvieran participación algna en el hogar, la responsabilidad de la casa y de los hijos esta a cargo de la mujer. Son unos completos extraños en su propia casa, han extraviado su enfoque. He escuchado testimonios de mujeres cristianas casadas por treinta años y viviendo con un esposo pródigo que solo llega a dormir, el resto es un cónyuge fantasma. Solo ocupan un lugar en la mesa para llevarse a  su boca “un pan de dolores”, porque le dedican tiempos a su trabajo pero están ausentes de su rol de padre. En su hogar escasea un abrazo, una caricia, una palabra amable, una atención o una participación en las actividades escolares de sus hijos. Se han perdido los momentos cruciales de sus hijos por poner excusas de que el trabajo les demanda su tiempo.

      El diccionario de la Real Academia de la Lengua da dos definiciones de pródigo. Una se refiere a ser dadivoso, generoso, de ser de carácter pródigo y desinterasado. La otra es disipador, gastador, que desperdicia su hacienda en cosas inútiles. No se puede obviar también que hay esposas pródigas que han volado y es el más duro golpe para un niño. Se han ido y ni huella han dejado de su rastro. Como sea no están y el dolor ha erosionado la familia

 Me pregunto en ¿Cuál de los dos encajas tú hombre ó mujer? Ante toda esa vóragine que pasa en los hogares cristianos o no, hay uno que nunca se ha ido, no es un hijo pródigo, ni mucho menos un padre pródigo, se llama Jehová de los Ejércitos. En su hijo Jesús nos dejo plasmada la mejor prueba de amor. Su sello es su plan divino en nosotros que nunca nos abandonará ni nos dejará solas. Si tú eres de las que tienes un esposo pródigo es mejor entregarlo a Dios, pero no te detengas en tu relación con tu Padre Eterno. Ora en silencio por ese hombre y espera la voluntad de Dios. Es mejor hacerse un solo nudo con Él, primero no nos fallará, sino que estará siempre las veinticuatro horas del día velando por todos los tuyos. Pero si nunca te has acercado a Él, no dejes pasar el momento, su puerta está siempre abierta, atrévete a tocar el corazón del Padre Eterno, eso lo dice en Mateo 7:7-8 Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; tocad, y se os abrirá. Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que toca,se le abre. No lo mires amiga como si todo esta perdido y que no hay salida al final del túnel. Hay salida en Jesús. Te ánimo a correr a Él en el momento más critico, sus brazos te esperan. Recuerda que con Él somos más que vencedoras.

Dios te bendiga en la plena manifestación de su Gloria.

Nitza Reynaud-Calderón

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